¿Qué es la poesía?
La palabra poesía proviene del latín poēsis,
y esta a su vez del griego ποίησις (poíesis), que significa ‘hacer’,
‘materializar’.
Composición literaria que se
concibe como expresión artística de la belleza por medio de la palabra, en
especial aquella que está sujeta a la medida y cadencia del verso.
El origen de la palabra poesía se
remonta a la antigua Grecia es, por ende, un vocablo que procede del griego y
que quiere decir “materializar pensamientos”.
El término, vinculado con el habla humana y con sus diferentes
expresiones, tiene componentes fundamentales de la creación, de la composición
y la verbalización. La poesía es un elemento primordial en el desarrollo del
lenguaje y es por ello por lo que muchos autores la han catalogado como un
género literario que nos ofrece una visión de cómo era la vida hace miles de
años atrás. (Silva, 2015).
Abordar la poesía desde el punto
de vista filosófico y literario requiere un pequeño rodeo por lo que significa
“expresión”.
Como expresión, la poesía es
posibilidad de encuentro entre el género y la idea ya que es allí donde se
manifiesta el pensamiento. La expresión dentro de la obra poética tiene como
propósito entablar un diálogo con el ámbito literario, en este caso, el
sapiencial, el lenguaje poético. La poesía es, pues, un ámbito particularmente
revelador de la creación literaria ya que cumple una función muy concreta
dentro de la existencia humana, y esto cuando el hombre la adopta como uno de
los modos de “reaccionar” de esta existencia frente a la realidad que la
circunda.
Uno de los aspectos que más
compromete al lenguaje poético en comparación con otro tipo de lenguajes es la
presunción de que el poético sólo versa sobre lo emotivo y evocativo, dejando
de un lado la razón. Esta concepción está sustentada en casi todos aquellos
autores o corrientes que intentan dividir el conocimiento de manera dual entre
ciencias naturales y ciencias del espíritu, incluyendo el lenguaje poético en
las humanidades, que sólo se ocupan de comprender la realidad sin que les esté
permitido explicarla.
El lenguaje poético, como
reacción del espíritu, no necesariamente está catalogado como verdadero o
falso, puesto que no es un lenguaje unívoco, aunque el lenguaje de la metáfora,
del símbolo, en general el lenguaje analógico, está del lado de la conjetura
con respecto a la realidad (cf. Ricoeur 2008 50); y allí sí podemos afirmar que
hay mejores conjeturas que otras, que hay mejores poemas que otros en tanto que
unos nombran mejor la realidad y permiten ampliar el horizonte de comprensión
de un determinado fenómeno, acontecimiento o realidad vinculante de lo humano,
y otros no logran penetrar ni explicar lo más profundo de la condición humana.
Muchos han intentado ser poetas y no lo logran, también esto la aleja de las
posibilidades que ofrece la poesía en general.

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