¿Qué es emoción?
La emoción se considera motivacional pues
algunos estados emocionales, o también sentimientos, parecen guiar o modular
algunos comportamientos (Cofer, 1972). Igualmente se ha propuesto que la
emoción reorganiza las prioridades de una persona al tratar de alcanzar una
meta (Coon, 2001), y otros autores señalan que la emoción desorganiza la
conducta, esto al conceptualizar la emoción como una reacción o respuesta de
gran intensidad ante una situación estimulante (Cofer y Appley, 1971).
La emoción es muy fácil de reconocer, pero
muy difícil de definir. La mayoría de las aproximaciones están de acuerdo en
considerar a la emoción como un síndrome, es decir, como una entidad compleja
con varios componentes. Para Reeve (1994), las emociones deben considerarse un
fenómeno multidimensional que incluye elementos subjetivos, fisiológicos,
funcionales y sociales.
La percepción es reconocida como el primer
paso para cualquier experiencia psicológica, pero no por esto es un proceso sencillo,
por lo contrario, este es difícil de abarcar y sobre todo si se toma en cuenta
la diversidad de posturas teóricas que existen y que cada una de ella hace un
estudio especifico desde sus propias visiones.
El proceso de la percepción puede definirse
como la forma en que son interpretados los estímulos que son recibidos del
exterior, por medio de los sentidos.
¿Sentimiento y emoción?
Más difícil resulta la distinción entre Sentimiento y Emoción dado que comúnmente usamos palabras tales como amor y odio
para designar emociones cuando en realidad estos términos aluden a
sentimientos. Los sentimientos son disposiciones a responder afectivamente ante
ciertos eventos específicos, es decir, es la disposición a hacer atribuciones
afectivas y la tendencia a responder afectivamente ante distintos eventos u
objetos
Para Darwin, las emociones no eran
sensaciones internas poco accesibles, sino que las conceptualizó en términos de
expresiones faciales y de posturas corporales concretas y estereotipadas y
afirmó que, como en otras conductas humanas, la expresión de la emoción es el
producto de la evolución.
La presunción de que las emociones
evolucionaron en virtud de su valor adaptivo, esto es, porque sirvieron a los
organismos para enfrentarse con tareas vitales que los ayudaron a sobrevivir,
constituye el argumento para considerar que existen emociones básicas o
primarias. Para Ekman (1994), el término básicas tiene, justamente, el
propósito de enfatizar el papel de la evolución en la determinación de las
emociones.
Plutchik ha propuesto la idea de la mezcla
de emociones: existen emociones básicas que pueden combinarse para producir una
emoción más compleja. Las emociones básicas corresponderían a esperanza, dicha,
aceptación, temor, sorpresa, tristeza, repugnancia y enojo. Al combinarse
pueden dar origen a: agresividad, optimismo, amor, sumisión, temor reverente,
decepción, remordimiento y desprecio.
•
Prepararnos para la acción. Las
emociones actúan como nexo entre los sucesos del ambiente externo y las
respuestas conductuales que presenta un individuo. La función desempeñada por
el sistema simpático es prepararnos para una acción de emergencia. Por tanto,
las emociones son estímulos que ayudan a producir respuestas efectivas ante
diversas situaciones.
•
Dar forma a nuestro comportamiento
futuro. Las emociones sirven para promover el aprendizaje de información
que nos ayudará a elaborar respuestas adecuadas en el futuro. Por ejemplo, la
respuesta emocional que se produce cuando una persona experimenta algo
desagradable, le enseña a evitar circunstancias similares en el futuro. De
igual forma, las emociones placenteras actúan como reforzamiento para los
comportamientos previos y, por consiguiente, son capaces de motivar a un
individuo a buscar situaciones similares en el futuro.
• Ayuda a regular nuestra interacción social.
Las emociones que experimentamos con frecuencia son evidentes para los
observadores, debido a que se comunican mediante nuestros comportamientos
verbal y no verbal. Éstos pueden funcionar como una señal para los
observadores, permitiéndoles comprender de manera más adecuada lo que estamos
experimentando y predecir así nuestro comportamiento futuro. Al mismo tiempo,
esto promueve una interacción social más eficaz y adecuada.
La teoría de James-Lange:
¿Las reacciones viscerales equivalen a las emociones?
William James y Carl Lange señalaron que
experimentamos emociones como resultado de los cambios fisiológicos producidos
por sensaciones específicas. Éstas, a su vez, son interpretadas por el cerebro
como tipos particulares de experiencias emocionales.
Esta teoría tiene diversas desventajas. Para
que sea válida, los cambios viscerales tendrían que producirse a un ritmo
relativamente rápido, puesto que experimentamos algunas emociones, casi al
instante. Sin embargo, las experiencias emocionales con frecuencia se producen
incluso antes que los cambios fisiológicos hayan tenido de iniciar su proceso.
Además, la excitación fisiológica no siempre produce una experiencia emocional.
Por último, nuestros órganos internos
general una gama relativamente limitada de sensaciones. Aunque algunos tipos de
cambios fisiológicos se asocian con experiencias emocionales específicas, es
difícil imaginar como toda la variedad de emociones que las personas son
capaces de experimentar pudiera ser resultados de cambios viscerales únicos. En
realidad, muchas emociones están asociadas con formas relativamente similares
de cambios viscerales, hecho que contradice la teoría de James-Lange.
Teoría de Cannon-Bard:
Reacciones fisiológicas como resultado de las emociones
Propusieron la teoría que supone que la
excitación fisiológica y la experiencia emocional son producidas de manera
simultánea por el mismo impulso nervioso, el cual, suponen Cannon y Bard,
produce el tálamo del cerebro.
De acuerdo con esta teoría, después se
percibe un estímulo que induce una emoción, el tálamo es el sitio inicial de la
respuesta emocional. A su vez, éste envía una señal al sistema nervioso
autónomo, produciendo por consiguiente una respuesta visceral. Al mismo tiempo,
el tálamo comunica un mensaje a la corteza cerebral con relación a la
naturaleza de la emoción que se experimenta. Por tanto, no es preciso que
distintas emociones tengan patrones fisiológicos únicos relacionados con ellas,
siempre y cuando el mensaje enviado a la corteza cerebral difiera de acuerdo
con la emoción especifica.
Esta teoría parece estar en lo correcto al
rechazar la idea de que la excitación fisiológica por si misma puede explicar
las emociones. Sin embargo, investigaciones más recientes han conducido a
modificaciones importantes de la teoría. Ahora se conoce que el hipotálamo y el
sistema límbico desempeñan una función importante en la experiencia emocional.
La teoría de
Schachter-Singer: Las emociones como etiquetas.
Este enfoque hace hincapié en que
identificamos la emoción que experimentamos mediante la observación de nuestro
entorno y la comparación de nosotros mismos con los demás (1962).
Un experimento clásico aportó evidencia para
esta hipótesis. En dicho estudio se comunicó a los sujetos de estudio que
recibirían una inyección de una vitamina denominada Suproxina. En realidad, se
les dio Epinefrina, un fármaco que produce un aumento de la excitación
fisiológica, incluyendo aceleramiento del ritmo cardiaco y respiratorio y
enrojecimiento del rostro, respuestas que se suelen manifestar durante las
reacciones emocionales intensas. A los sujetos se les dividió en dos grupos y
luego se les colocó a cada uno en una situación en la que un cómplice del
experimentador actuaba en una de dos maneras posibles. En una condición, se
comportaba hostil y enfadado, mientras que en la otra condición se comportaba
como si estuviera sumamente contento.
El propósito del experimento era determinar
cómo reaccionarían los sujetos experimentales en cuanto a sus emociones ante el
comportamiento del cómplice. Cuando se les pidió describir su propio estado
emocional al final del experimento, los sujetos que tuvieron contacto con el
cómplice irritado informaron sentirse irritados, mientras que los que
estuvieron con el cómplice feliz indicaron haberse sentido alegres. En resumen,
los resultados sugieren que los sujetos volvieron hacia el entorno y el
comportamiento de los demás para encontrar una explicación de la excitación
fisiológica que experimentaban.
Desafortunadamente, las evidencias que se
han reunido para confirmar la teoría de Schachter-Singer no siempre la han
apoyado, aun así, representa un hito significativo en el estudio de las
emociones. La teoría preparó el camino para investigaciones recientes que se
han enfocado en la función de la valoración y la excitación fisiológica
inexplicable.
En resumen, esta teoría es importante puesto
que sugiere que, al menos bajo determinadas circunstancias, las experiencias
emocionales son una función conjunta de la excitación fisiológica y de la
etiquetación de ésta. Cuando la fuente de la excitación fisiológica no es
clara, podemos observar los alrededores para determinar que es lo que
experimentamos.
Perspectivas
contemporáneas sobre las emociones
La investigación contemporánea sobre este
tema se enfoca a realizar una revisión de las opiniones anteriores respecto a
que las respuestas fisiológicas asociadas con las emociones son
indiferenciadas. En lugar de ello, hay una evidencia creciente de que patrones
específicos de excitación biológica se asocian con emociones individuales
(Davisson, 1994; Levenson, 1994).
Por ejemplo, los investigadores han
encontrado que emociones específicas producen la activación de porciones muy
diferentes del cerebro. Conforme continúan planteándose nuevos enfoques en
torno a la emoción, es razonable preguntar porque hay tantas teorías acerca de
este tema, y lo que tal vez tenga mayor importancia, cuál de ellas proporciona
la explicación más completa. En la actualidad sólo se ha estudiado la
superficie.
Los diferentes tipos de emociones y sentimientos
que experimentamos los seres humanos han sido agrupados por la psicología en
dos grandes bloques. Los criterios para construir estas categorías fueron el
momento temporal en la vida del individuo, donde por primera vez se puede
observar la expresión de cada tipo de emoción. Muchas de ellas están presentes
desde el mismo nacimiento y son compartidas con los demás seres vivos. Las
otras son consecuencia de la socialización.
Emociones
básicas, primarias o innatas:
·
Ira
·
Asco
·
Miedo
·
Alegría
·
Tristeza
Emociones
secundarias, sociales o aprendidas:
·
Culpa
·
Vergüenza
·
Orgullo
·
Celos
Otra forma, más subjetiva, de agrupar
los diferentes tipos de emociones se ha basado en la sensación de
agrado/desagrado que producen y en el tipo de reacción que desencadenan. Desde
este criterio, hablamos de emociones positivas y emociones negativas. Las
primeras, como la alegría, generan conductas de aproximación, mientras que las
segundas, como la ira, produce distanciamiento y rechazo. Esta última
clasificación se usa menos, debido a que el criterio positivo-negativo implica
un juicio de valor y no tiene en cuenta el contexto donde la emoción se
desarrolla.
Referencias
Peña G, Cañoto R, Santalla S. (2006). Capitulo
9: La dinámica del comportamiento: motivación y emoción. En Una introducción a
la Psicología. (pp. 250-253). Caracas: Universidad Católica Andrés bello.
Feldman R. (1989). Motivación y emoción. En
Introducción a la PSICOLOGÍA (pp. 370-379). Nueva York: McGRAW-HILL.




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